El Factor Silencioso
EL FACTOR SILENCIOSO
Por Hanna Greenberg
Traducción por David Rodner
Quisiera yo escribir resumidamente acerca de un tema el cual casi nunca es mencionado en las publicaciones de [la escuela democrática] Sudbury Valley, yo creo que por buenas razones. En realidad, no estoy completamente segura que es sensato escribir ésta corta pieza.
Cuando la escuela estaba en un estado de desarrollo antes de su apertura y en los primeros años, nosotros concentramos gran parte de nuestros pensamientos en lo que puede ser llamado de la mejor forma “los derechos de los niños” en el sentido político social. Nuestros pensamientos como se reflejaban en nuestros escritos estaban enfocados entonces en la estructura de la escuela como una institución democrática dedicada a permitir a los niños sus plenos derechos, los cuales les eran denegados diariamente en todas las otras escuelas – tales como el derecho a la justicia y a la igualdad frente a la ley, así como el derecho a usar su tiempo de acuerdo con sus deseos. Nosotros formulamos nuestra propia colección de reglas de comportamiento, envolviendo a toda la comunidad, niños y adultos juntos. “Una persona no puede infringir los derechos de otra persona”. “Una persona no puede perturbar las actividades de otra persona”. “Una persona no puede usar la propiedad privada de otra persona sin su consentimiento”. “Una persona no puede poner en peligro la seguridad de otra persona”. Y así continuando en el mismo tono. Un sistema judicial fue desarrollado con el objeto de salvaguardar esos derechos y para asegurar la honestidad y la justicia. (más)
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