Educación Sudbury

Por fin niños libres y felices!!!

* Educación de las Cinco Dimensiones

Tomado del capítulo: Educación de “El Libro del Niño” de Osho

La educación de las cinco dimensiones

La educación hasta ahora ha estado orientada hacia una meta: lo que estás aprendiendo no tiene importancia; lo que tiene importancia es el examen que tendrás que pasar en uno o dos años. Le da más importancia al futuro que al presente. Sacrifica el presente por el futuro. Y eso se convierte en tu estilo de vida; estás siempre sacrificando el momento por algo que no está presente. Esto crea un enorme vacío en la vida.

En la comuna de mi visión, la educación tendrá cinco dimensiones.

Antes de entrar en esas cinco dimensiones, hay que tomar nota de algunas cosas. Uno: no habrá ningún tipo de exámenes como parte de la educación, sino que cada día, cada hora los profesores observarán; sus comentarios durante el año decidirán si sigues hacia adelante o te quedas un poco más en la misma clase.

Nadie suspende, nadie aprueba -solamente algunos individuos son más rápidos y otros un poco más holgazanes-, porque la idea de fracaso crea una profunda herida de inferioridad, y la idea de tener éxito también crea otro tipo de enfermedad, la de la superioridad.

Nadie es inferior y nadie es superior.

Uno es uno mismo, incomparable.

Por eso no habrá exámenes. Eso cambiará toda la perspectiva del futuro al presente. Lo que estás haciendo en este momento será decisivo, no cinco preguntas al terminar los dos años. De las miles de cosas por las que irás a través en estos dos años, todas serán decisivas: de modo que la educación no estará orientada hacia una meta.

El profesor ha tenido una enorme importancia en el pasado, porque sabía que había superado todos los exámenes, había acumulado conocimiento. Pero la situación ha cambiado y este es uno de los problemas, la situación ha cambiado pero nuestras respuestas siguen siendo las de antes. Ahora, la explosión de conocimiento es tan vasta, tan tremenda, tan rápida que no puedes escribir un gran libro sobre ningún tema científico porque para cuando tu libro esté terminado, ya estará anticuado; nuevos hechos, nuevos descubrimientos lo harán inaplicable. Por eso ahora la ciencia tiene que depender de artículos, de publicaciones, no de los libros.

El profesor se educó hace treinta años. En esos treinta años todo ha cambiado, pero él continúa repitiendo lo que le enseñaron. Está anticuado, y está haciendo anticuados a sus estudiantes. Por eso en mi visión no hay lugar para el profesor. En lugar de profesores habrá guías, y la diferencia tiene que ser entendida: el guía te dirá dónde encontrar, en la biblioteca, la última información sobre el tema.

Y la educación no debe ser a la antigua usanza, porque la televisión puede hacerlo mucho mejor, puede emitir la última información sin ningún problema. El profesor tiene que captar la atención de tus oídos; la televisión capta la atención de tus ojos directamente y el impacto es mucho mayor, porque los ojos absorben el 80 por 100 de las situaciones en la vida; son la parte más viva.

Si puedes ver algo no hay necesidad de que lo memorices: pero si lo escuchas, tienes que memorizarlo. Casi el 98 por 100 de la educación puede impartirse a través del televisor, y las preguntas que los estudiantes pueden hacer pueden ser respondidas por ordenadores. El profesor debe sólo ser un guía para enseñarte el canal correcto, para enseñarte cómo usar el ordenador, cómo encontrar el último libro. Su función será totalmente diferente. No te está impartiendo conocimiento, te está haciendo consciente del conocimiento contemporáneo, del conocimiento más reciente. Él sólo es un guía.

Tras estas consideraciones, divido la educación en cinco dimensiones. La primera es la informativa: como la historia, la geografía, y muchos otros temas que pueden ser tratados con la combinación del televisor y el ordenador. La segunda parte deberían ser las ciencias. Pueden ser impartidas por la televisión y también el ordenador, pero son más complicadas y el guía humano será más necesario.

En la primera dimensión también vienen los idiomas. Todo el mundo debería saber por lo menos dos idiomas; uno, su lengua materna, y el segundo sería el inglés como vehículo internacional para la comunicación. También se pueden enseñar con más precisión a través del televisor, los acentos, la gramática; todo esto se puede enseñar más correctamente que por medio de seres humanos.

Podemos crear en el mundo una atmósfera de hermandad: el idioma conecta a la gente y también la desconecta. Actualmente no hay un idioma internacional.

El inglés es el idioma más extendido, y la gente debería abandonar sus prejuicios; deben enfrentar la realidad. Ha habido muchos esfuerzos para crear idiomas y así evitar los prejuicios; los hispanos pueden decir que su idioma debería ser el idioma internacional porque lo habla casi más gente que cualquier otro idioma… Para evitar esos prejuicios, se han creado idiomas como el esperanto. Pero ningún idioma inventado ha sido capaz de funcionar. Hay algunas cosas que crecen, que no pueden ser inventadas; un idioma crece a lo largo de miles de años. El esperanto tiene un aspecto tan artificial que todos esos esfuerzos han fracasado.

Pero es absolutamente necesario enseñar dos idiomas; primero la lengua materna, porque hay sentimientos y matices que sólo pueden ser expresados en la lengua materna.

Uno de mis profesores, un viajero que había sido profesor de filosofía en muchos países, solía decir que en un idioma extranjero puedes hacerlo todo, pero cuando llega el momento de luchar o de amar, te das cuenta de que no estás siendo auténtico y sincero con tus sentimientos. Por eso, para tus sentimientos y para tu sinceridad, tu lengua materna… que mamaste con la leche de tu madre, que forma parte de tu sangre, tus huesos, tu médula. Pero eso no es suficiente; eso crea pequeños grupos de gente y convierte en extraños a los demás.

Un idioma internacional es absolutamente necesario como base para un mundo, para una humanidad. Por lo tanto, serían imprescindibles dos idiomas para todo el mundo. Eso estará incluido en la primera dimensión.

La segunda es la investigación sobre los temas científicos, que es tremendamente importante porque es la mitad de la realidad, la realidad externa. Y la tercera será lo que está faltando en la educación de hoy en día, el arte de vivir. Las personas creen que saben lo que es el amor. No lo saben…, y cuando lo llegan a saber ya es demasiado tarde. Se debería ayudar a cada niño a transformar su rabia, su odio, sus celos, en amor.

Y una parte importante de la tercera dimensión debería ser el sentido del humor. Nuestra así llamada educación hace a la gente triste y seria. Y si un tercio de tu vida se malgasta en la universidad en estar triste y serio, esto se convierte en algo profundamente arraigado; te olvidas del idioma de la risa, y el hombre que se olvida del idioma de la risa ha olvidado mucho de la vida.

Por eso el amor, la risa y una familiaridad con la vida y sus maravillas, sus misterios…, esos pájaros cantando en los árboles no deberían pasar desapercibidos. Los árboles, las flores y las estrellas deberían tener una conexión con tu corazón. El amanecer y el anochecer no deben ser únicamente cosas exteriores, deben ser también interiores. Los cimientos de la tercera dimensión deberían ser una reverencia por la vida.

La gente es muy irreverente hacia la vida.

Siguen matando animales para comer y lo llaman juego; y si el animal se los come, entonces lo llaman calamidad. Es curioso…. en un juego a ambos equipos se debería tener igualdad de oportunidades. Los animales no tienen armas, pero tú tienes ametralladoras o flechas.

Se debería enseñar a tener una gran reverencia por la vida, porque la vida es Dios y no hay otro Dios que la vida misma, la alegría, la risa y el sentido del humor; en resumen, un espíritu danzante.

La cuarta dimensión debería ser el arte y la creatividad: la pintura, la música, la artesanía, la cerámica, la mampostería, todo lo que sea creativo. Deberían ser permitidas todas las áreas de la creatividad; los estudiantes pueden escoger. Sólo algunas cosas deberían ser obligatorias; por ejemplo, debería ser obligatorio un ¡idioma internacional; debería ser obligatoria una cierta capacidad para ganarte tu sustento; debería ser obligatorio un determinado arte creativo. Puedes escoger a través de todo el arco iris de las artes creativas, porque a menos que un hombre aprenda a crear, nunca se convertirá en parte de la existencia que es constantemente creativa. Siendo creativo uno se convierte en divino; la creatividad es la única oración.

Y la quinta dimensión debería ser el arte de morir. En esta quinta dimensión estarán todas las meditaciones, de modo que puedas saber que no existe la muerte, para que puedas hacerte consciente de la vida eterna que hay en tu interior. Esto debería ser absolutamente esencial, porque todo el mundo tiene que morir; nadie lo puede evitar. Y bajo este gran paraguas de meditación, puedes ser introducido en el zen, el tao, el yoga, el jasidismo, en todas las posibilidades que han existido pero de las que la educación no se ha ocupado. En esta quinta dimensión también se te debe informar sobre artes marciales como el aikido, jujitsu, judo -el arte de la defensa personal sin armas-, que no son sólo defensa personal, sino también, simultáneamente, meditación.

La nueva comuna tendrá una educación completa, una educación global. Todo lo que es esencial debe ser obligatorio, y todo lo que no es esencial debe ser opcional. Uno debería poder escoger entre muchas opciones. Y una vez que lo básico esté cubierto, entonces tienes que aprender algo que te guste: música, danza, pintura. Tienes que aprender algo para ir hacia adentro, para conocerte a ti mismo. Y todo esto se puede hacer fácilmente, sin ninguna dificultad.

Yo mismo he sido profesor y renuncié a la universidad con una nota que decía: «Esto no es educación, esto es una completa bobada; no estáis enseñando nada importante.»

Pero esta educación carente de significado prevalece en todo el mundo; da lo mismo que sea la Unión Soviética o Estados Unidos. Nadie ha buscado una educación más completa, más total. En este sentido, casi todo el mundo está sin educar; incluso los que tienen títulos importantes están sin educar en amplias áreas de la vida. Unos un poco más, otros un poco menos, pero todo el mundo está sin educar. Pero es imposible encontrar un hombre educado, porque la educación como una totalidad no existe en ningún lugar.

Nota: El Libro del Niño, – Una Visión Revolucionaria de la Educación Infantil de Osho, está disponible en formato digital en 4Shared.com.

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