* Educación – ¿Qué es aprender?
Tomado de El libro del niño de OSHO
¿Qué es aprender?
APRENDER no es conocimiento. El aprender se ha identificado demasiado con el conocimiento. Es justo lo contrario del conocimiento. Cuanto más instruida es una persona, menos capaz es de aprender. Por eso los niños son más capaces de aprender que los adultos. Y si los adultos quieren también seguir aprendiendo, tienen que ir olvidando todo lo que han aprendido. Tienen que ir muriendo ante todo aquello que se ha convertido en conocimiento para ellos. Si almacenas tus conocimientos, tu espacio interno se vuelve demasiado pesado con el pasado. Acumulas demasiada basura.
El aprendizaje sólo sucede cuando hay espacio. El niño tiene ese espacio, esa inocencia. La belleza del niño consiste en que funciona desde un estado de no saber, y ese es el secreto fundamental del aprender: funcionar desde un espacio de no saber.
Fíjate, mira, observa, pero nunca te hagas una conclusión. Si ya has llegado a una conclusión, el aprendizaje se detiene. Si ya sabes, ¿qué te queda por aprender? Nunca funciones desde respuestas prefabricadas a las que has llegado a través de escrituras, universidades, profesores, padres o, quizá, tu propia experiencia.
Todo lo que has conocido tiene que ser descartado en favor del aprendizaje. Entonces seguirás creciendo, entonces no existe un final para el crecimiento. Entonces la persona sigue siendo como un niño, inocente, lleno de asombro y admiración hasta el final. Sigue aprendiendo incluso cuando se está muriendo. Aprende de la vida, aprende de la muerte. Y la persona que ha aprendido de la vida y que ha aprendido de la muerte va más allá de ambas; entra en lo trascendental.
El aprender es receptividad, el aprender es vulnerabilidad. El aprender es apertura, apertura sin fin.
El hombre nace como una semilla. Nace como potencialidad. No nace como una realidad. Y esto es muy especial, es extraordinario, porque en el conjunto de la existencia, sólo el hombre nace como una potencialidad; cualquier otro animal nace como algo actualizado.
Un perro nace un perro, seguirá igual toda su vida. El león nace león. El hombre no nace hecho un hombre, el hombre nace como una semilla: puede que se convierta en un hombre, puede que no. El hombre tiene futuro; ningún otro animal tiene futuro. Todos los animales nacen instintivamente perfectos. El hombre es el único animal imperfecto. De ahí que sea posible un crecimiento, una evolución.
La educación es el puente entre la potencialidad y la realidad. La educación está para ayudarte a convertirte en eso que sólo existe en forma de semilla.
Y eso es lo que estoy haciendo aquí; este es un lugar para la educación. Lo que se está haciendo en las escuelas normales, en los colegios, en las universidades, no es educación. Sólo te prepara para conseguir un buen trabajo, un buen sueldo; no es verdadera educación. No te da vida. Tal vez te pueda dar mejorar tu nivel de vida, pero mejorar tu nivel de vida no es una mejor calidad de vida; no son sinónimos.
La así llamada educación que existe en el mundo sólo te prepara para ganarte tu pan. Y Jesús dijo: «No sólo de pan vive el hombre.» Y eso es lo que han estado haciendo tus universidades, te preparan para que te ganes el pan de una manera mejor, con más facilidad, de una manera más cómoda, con menos esfuerzo, con menos penalidades. Es una educación muy primitiva: no te prepara para la vida.
Por eso ves a tantos robots dando vueltas. Son perfectos como dependientes, jefes de estación o recaudadores. Son perfectos, son habilidosos, pero si les miras profundamente, son sólo mendigos y nada más. No han probado ni siquiera un poco de la vida. No han conocido lo que es la vida, lo que es el amor, lo que es la luz. No han conocido nada de la divinidad, no han probado nada de la existencia, no saben cómo cantar, cómo bailar ni cómo celebrar. No conocen la gramática de la vida; son totalmente estúpidos. Sí, ganan -ganan más que otros, son muy hábiles y siguen ascendiendo cada vez más alto en la escalera del éxito-, pero sus interiores están vacíos, pobres.
La educación es para darte riqueza interior. No es sólo para hacerte más informado; esta es una idea muy primitiva de la educación. La llamo primitiva porque tiene sus raíces en el miedo, sus raíces en él: «Si no estoy bien educado, no seré capaz de sobrevivir.» La llamo primitiva porque en el fondo es muy violenta: te enseña a competir, te hace ambicioso. No es otra cosa que una preparación para un mundo competitivo (cortacabezas) donde todo el mundo es el enemigo de todo el mundo. Por eso el mundo se ha convertido en un manicomio. El amor no puede suceder. ¿Cómo puede haber amor en un mundo tan violento, ambicioso, competitivo, donde todo el mundo se tira a la garganta del otro? Es muy primitivo porque está basado en el miedo de que: «Si no estoy bien educado, bien protegido, altamente informado, podría no ser capaz de sobrevivir en la lucha por la vida.» Se toma la vida sólo como una lucha.
Mi visión de la educación es que la vida no debe de tomarse como una lucha por la supervivencia; la vida se debe de tomar como una celebración. La vida no debe de ser sólo una competición, debe de ser también disfrute. Cantar, bailar, poesía, música, pintura y todo lo que hay disponible en este mundo: la educación debe de prepararte para armonizarte con esto, con los árboles, los pájaros, el cielo, el Sol y la Luna.
Y la educación te debería preparar para ser tú mismo. Ahora mismo te está preparando para ser un imitador; te enseña cómo ser como los demás. Eso es maleducar. Una educación correcta te enseñará cómo ser tú mismo, auténticamente tú mismo. Eres único. No hay nadie como tú, nunca lo ha habido y nunca lo habrá. Ese es un gran respeto que la existencia te ha concedido. Esa es tu gloria, que eres único. No te conviertas en un imitador, no te conviertas en una copia.
Pero esto es lo que continúa haciendo tu supuesta educación: hace copias exactas; destruye tu rostro original. La palabra «educación» tiene dos significados, ambos son hermosos. Un significado es muy conocido, aunque no se practica en absoluto, esto es: sacar algo de ti. «Educación» significa: sacar algo que está en tu interior, actualizar tu potencial, como cuando sacas agua de un pozo.
Pero esto no se practica. Al contrario, se vierten cosas en ti, no se sacan cosas de ti. Se siguen vertiendo la geografía, la historia, las ciencias y las matemáticas. Te conviertes en loro. Te han tratado como a un ordenador; del mismo modo que introducen información en los ordenadores, te la introducen a ti. Tus instituciones educativas son lugares donde te siguen atiborrando la cabeza de cosas. Una educación real extraerá lo que está oculto en ti -lo que la existencia ha colocado en ti como un tesoro-para descubrirlo, para revelarlo, para hacerlo luminoso.
Y otro significado de la palabra, que es aún más profundo, «educación» viene de la palabra educare; significa conducirte de la oscuridad a la luz. Un significado tremendamente importante: conducirte de la oscuridad a la luz.
El hombre vive en la oscuridad, en la inconsciencia, y el hombre es capaz de llenarse de luz. La llama está ahí; tiene que ser provocada. La conciencia está ahí, pero tiene que ser despertada. Se te ha dado todo, la has traído contigo; pero la idea de que ya eres un hombre sólo por tener un cuerpo humano está equivocada, y esa idea ha sido la causa de tremendas maldades a través de los tiempos.
El hombre nace como una oportunidad, como una ocasión. Y muy poca gente lo logra: un Jesús, un Buda, un Mahoma, un Bahaudin. Muy poca gente, pocos y alejados en el tiempo, se convierten realmente en hombres, cuando se llenan de luz y no queda nada de oscuridad, cuando no queda ningún inconsciente rezagado en algún lugar de tu alma, cuando todo es luz, cuando eres sólo consciencia. Entonces la vida es una bendición.
La educación es traerte de la oscuridad a la luz. Eso es lo que estoy haciendo aquí. Te estoy enseñando a ser tú mismo. Estoy enseñándote a que no tengas miedo; te estoy enseñando a no rendirte a la presión social; te estoy enseñando a no ser un conformista. Te estoy enseñando a que no persigas el bienestar y la comodidad, porque si persigues el bienestar y la comodidad, la sociedad te los dará, pero pagarás un precio. Y el precio es muy alto: consigues comodidad, pero pierdes conciencia. Consigues bienestar, pero pierdes tu espíritu.
Puede que seas respetable, pero entonces no serás auténtico contigo; eres un ser seudo humano; has traicionado a la existencia y te has traicionado a ti mismo. Pero la sociedad quiere eso, que te traiciones a ti mismo. La sociedad quiere usarte como una máquina, la sociedad quiere que seas obediente. La sociedad no te necesita para que funciones como un ser inteligente, porque un ser inteligente se comportará de un modo inteligente y habrá momentos en los que dirá: «No, no puedo hacer esto.»
Por ejemplo, si eres realmente inteligente y consciente, no puedes formar parte de ningún ejército. Imposible. Para ser parte de un ejército necesitas, como requisito básico, ininteligencia. Por eso en el ejército tratan de destruir, por todos los medios, tu inteligencia. Se necesitan años para destruir tu inteligencia; lo llaman «instrucción». Hay que atender órdenes estúpidas: vuelta a la derecha, vuelta a la izquierda, marcha adelante, marcha atrás -esto y aquello-y lo están haciendo todos los días, mañana y tarde. Poco a poco la persona se convierte en un robot, comienza a funcionar como una máquina.
He oído que una mujer fue al psicoanalista y le dijo:
-Estoy muy preocupada, no puedo dormir. Mi marido es coronel del ejército. Siempre que viene de vacaciones se convierte en una pesadilla para mí. Siempre que está durmiendo del lado derecho ronca, y ronca tan alto que no sólo me molesta a mí, molesta también a los vecinos. ¿Puede sugerirme algo? ¿Qué debo hacer?
El psicoanalista se lo pensó un momento y luego dijo:
-Haga una cosa. Inténtelo esta noche, quizá funcione.Y le dio el remedio y funcionó. Y el remedio era simple. El psicoanalista le dijo:-Cuando empiece a roncar, dígale: «Vuelta a la izquierda.»
Ella no se lo podía creer, pero cuando lo hizo, funcionó, incluso en sueños. Él sólo roncaba cuando estaba del lado derecho, y cuando ella le dijo al oído, despacio, no demasiado alto, muy suavemente: «Vuelta a la izquierda», sólo por una vieja costumbre se giró a la izquierda. Dejó de roncar, hasta en sueños.
Toda la instrucción en el ejército es para destruir tu conciencia, es para hacerte una máquina automática. Entonces puedes ir y matar. De otro modo, si todavía te queda un poquito de inteligencia, te darás cuenta de que la persona que estás matando es inocente; no te ha hecho nada ni a ti ni a nadie. Y debe de tener una esposa en su casa que está esperando que regrese; y puede que tenga niños pequeños, que se convertirán en mendigos; y puede que tenga una anciana madre o un anciano padre, que podrían volverse locos: «¿Y por qué estoy matando a este hombre? Porque el oficial dijo: —Empiecen a matar. ¡Fuego!”»
Una persona inteligente no sería capaz de disparar. Una persona inteligente podría escoger morir antes que matar a personas ¡nocentes. La guerra ha empezado porque algún estúpido político quiere verse implicado en la guerra, porque algún político quiere poder, por alguna estúpida declaración de los políticos.¡Él no matará!
Le llamo educación a hacer a la gente más inteligente. Y eso es lo que estoy haciendo aquí. Si este fuego se extiende, esta vieja y podrida sociedad no podrá sobrevivir. Sobrevive a causa de tu inconsciencia, vive de tu inconsciencia.
La educación que ha existido hasta ahora no ha sido de verdad. No ha estado al servicio de la humanidad; al contrario, ha estado al servicio de los intereses creados. Ha servido al pasado. El profesor ha sido un agente del pasado. Funciona como mediador para entregar las creencias del pasado, las orientaciones, las suposiciones, a la generación siguiente, para contaminar, para polucionar la nueva conciencia que está despuntando en el horizonte.
Y por culpa de la educación, la evolución del hombre ha sido muy azarosa, en zigzag. Pero hasta ahora no ha habido otra manera, porque en el pasado sucedía una cosa: el conocimiento crecía tan despacio que era casi el mismo durante siglos. Por eso el profesor era muy eficiente haciendo su trabajo. Todo el conocimiento era muy estático; no estaba creciendo.
Pero ahora hay una explosión de conocimiento. Las cosas están cambiando tan rápido que todo el sistema de educación ha caducado, se ha pasado de moda. Hay que abandonarlo y tiene que nacer un sistema de educación totalmente nuevo. Sólo es posible ahora, hasta la fecha no ha sido posible.
Tendrás que entender lo que quiero decir con «explosión de conocimiento». Imagina la esfera de un reloj con sesenta minutos escritos. Esos sesenta minutos representan tres mil años de historia humana; cada minuto, cincuenta años; cada segundo, aproximadamente un año. En esta escala no ha habido cambios importantes en los medios de comunicación hasta hace sólo nueve minutos. En ese momento apareció la imprenta. Hace tres minutos, el telégrafo, la fotografía y la locomotora. Hace dos minutos, el teléfono, la rotativa, el cine, el automóvil, el avión y la radio. Hace un minuto, la imagen hablada. La televisión apareció en los últimos diez segundos, la computadora en los últimos cinco, y la comunicación por satélite en el último segundo. El rayo láser apareció hace sólo una fracción de segundo.
Esto es lo que alguna gente llama: «la explosión de conocimientos». El cambio no es nuevo; lo que es nuevo es el grado del cambio. Y en eso consiste la diferencia, porque en cierto punto los cambios cuantitativos se convierten en cambios cualitativos.
Si calientas agua, hasta los noventa y nueve coma nueve grados sigue siendo agua; quizá caliente, pero todavía es agua. Una sola décima más y el agua empieza a evaporarse, y entonces ocurre un cambio cualitativo. Unos segundos antes el agua era visible, ahora es invisible. Apenas unos segundos antes el agua estaba fluyendo hacia abajo, ahora está ascendiendo hacia arriba. Ha trascendido la fuerza de la gravedad, ha dejado de estar bajo la ley de la gravedad.
Recuerda, en un momento dado lo cuantitativo se convierte en cualitativo. Y es eso lo que ha sucedido. El cambio no es nuevo, no es una noticia; el cambio ha estado ocurriendo siempre. Pero la velocidad del cambio es inmensamente nueva; no ha sucedido así hasta ahora.
La diferencia entre una dosis de estricnina fatal y una terapéutica sólo es una cuestión de cantidad; eso es lo que dice Norbert Wiener. El veneno puede funcionar como medicina en pequeñas dosis, pero esa misma medicina puede ser fatal si utilizas una dosis mayor. En un cierto punto deja de ser medicina, es veneno.
Ahora, el cambio es tan tremendo que el profesor ya no puede ser útil con el estilo anterior, la educación ya no puede ser útil con el antiguo modelo. El modelo antiguo consistía en ayudar a la gente a memorizar. La educación hasta ahora no ha sido una educación de la inteligencia sino de la memoria, los recuerdos. La pasada generación transfería todo su conocimiento a la nueva generación, y la nueva generación tenía que recordarlo. Por eso se pensaba que eran inteligentes las personas que tenían buena memoria.
Eso no es necesariamente así. Ha habido genios cuyas memorias eran casi nulas. Albert Einstein no tenía buena memoria. Ha habido gente con memorias milagrosas, pero que no tenían ninguna inteligencia en absoluto.
La memoria es algo mecánico en tu mente. La inteligencia es la conciencia. La inteligencia es parte del espíritu, la memoria es parte del cerebro. La memoria pertenece al cuerpo, la inteligencia te pertenece a ti.
Ahora hay que enseñar inteligencia, porque el cambio es tan rápido que la memoria no bastará. Para cuando has memorizado algo, ya está caducado. Y eso es lo que está sucediendo: la educación está fallando, las universidades están fallando, porque siguen insistiendo en el viejo modelo. Han aprendido el truco; durante tres mil años han estado haciendo esto, y lo han aprendido tan profundamente que no saben hacer otra cosa.
Es peligroso dar una información anticuada a los niños, ya que no les va a hacer capaces de vivir en el futuro, sino que les va a impedir su crecimiento. Ahora necesitan inteligencia para vivir con los rápidos cambios que están sucediendo.
Hace sólo cien años había millones de personas que nunca habían salido de su ciudad, o que nunca se alejaron más de setenta kilómetros de ella. Millones de personas han vivido siempre en el mismo lugar, desde su nacimiento hasta su muerte. Ahora todo está cambiando. En Estados Unidos, la persona corriente vive sólo tres años en el mismo lugar, y ese es exactamente el tiempo límite para el matrimonio, tres años. Entonces uno empieza a cambiar de ciudad, de trabajo, de mujer, de marido.
Estamos viviendo en un mundo totalmente nuevo. Y tu educación te convierte en una enciclopedia ambulante, pero anticuada. La diferencia no es nueva, lo que es nuevo es el grado del cambio.
En nuestro reloj hace como tres minutos que se desarrolló una diferencia cualitativa en el carácter del cambio: el cambio cambió.
Ahora tenemos que enseñar inteligencia, de modo que nuestros hijos sean capaces de vivir las cosas nuevas que irán sucediendo cada día. No los cargues con cosas que no van a servir para nada en el futuro. La vieja generación no tiene que enseñar lo que ha aprendido; la vieja generación tiene que ayudar al niño a ser más inteligente, para que sea capaz de responder espontáneamente a las nuevas realidades que irán apareciendo. La vieja generación no podía ni imaginarse cuáles iban a ser esas realidades.
Tus hijos puede que vivan en la Luna; vivirán en una atmósfera totalmente diferente. Tal vez tus hijos acaben viviendo en el cielo, porque la Tierra está demasiado poblada. Tus hijos podrían tener que vivir bajo tierra o bajo el mar. Nadie sabe cómo tendrán que vivir tus hijos. Puede que sólo se alimenten de pastillas, de vitaminas… vivirán en un mundo totalmente diferente. 0 sea que no tiene sentido darles un conocimiento enciclopédico del pasado. Tenemos que prepararlos para encarar nuevas realidades.
Los tenemos que preparar en conciencia, en meditación. Entonces la educación será de verdad. Entonces no estará al servicio del pasado y lo muerto; servirá al futuro. Servirá a los vivos.
En mi visión, la educación, para ser verdadera, tiene que ser subversiva, rebelde. Hasta ahora ha sido ortodoxa, hasta ahora ha sido parte de lo establecido. Una verdadera educación tiene que enseñar cosas que ninguna otra institución enseñe. Tendrá una misión antientropía.
El Estado, el Gobierno y todas las instituciones de la sociedad, todas, impiden el crecimiento; recuérdalo. ¿Por qué impiden el crecimiento? Porque todo crecimiento implica desafío y ellas están estabilizadas. ¿Y quién tiene interés en ser desestabilizado? A quienes están en el poder no les gusta que ocurra nada nuevo, porque eso cambiaría el equilibrio de poder. A quienes están en el poder no les gustaría que apareciera nada nuevo, porque la novedad haría poderosos a los nuevos. Cada nuevo conocimiento trae un nuevo poder al mundo. Y a la vieja generación no le gustaría perder su posición, su dominio.
La educación tiene que servir a la revolución. Pero normalmente sirve al Gobierno, al sacerdote y a la Iglesia. De un modo muy sutil, prepara esclavos; esclavos para el Gobierno, esclavos para la Iglesia. El propósito real de la educación debe ser el de subvertir actitudes anticuadas, creencias y suposiciones que han dejado de servir al crecimiento y al hombre, y que son positivamente dañinas y suicidas.
Un entrevistador preguntó a Ernest Hemingway:
-¿Existe algún ingrediente esencial, que usted pueda identificar, que hace grande a un escritor?
Herningway, respondió:
-Sí, lo hay. Para ser un gran escritor, una persona necesita tener en su sistema un detector de basura a prueba de golpes.
Y esa es mi idea de la verdadera educación. Los niños deben de ser enseñados, disciplinados, de modo que puedan detectar la basura. Una persona realmente inteligente es un detector de basura. En el momento en el que dice algo, inmediatamente sabe si es importante o si sólo es excremento de vaca sagrada.
La evolución de la conciencia humana no es más que una larga historia de lucha en contra de la veneración a la basura. La gente continúa adorando, venerando la basura. El 99 por 100 de sus creencias son sólo básicamente mentiras. El 99 por 100 de sus creencias son antihumanas, antivida. El 99 por 100 de sus creencias son tan primitivas, tan bárbaras, tan completamente ignorantes que es increíble que la gente siga creyendo en ellas.
La verdadera educación te ayudará a abandonar todas estas bobadas, sin importar cuán antiguas, respetables y veneradas sean. Te enseñará lo real. No te enseñará ninguna superstición, sino cómo vivir más feliz. Te enseñará un sí a la vida. Te enseñará reverencia por la vida y nada más. Te enseñará cómo estar profundamente enamorado de la existencia. No será sólo de la mente, será también del corazón.
También te ayudará a convertirte en no mente. Es ésta la dimensión que falta en la educación. Simplemente, te enseña a enredarte cada vez más en los conceptos mentales, perdido en la mente. La mente es buena, útil, pero no es tu totalidad. También está el corazón, que de hecho es mucho más importante que la mente; porque la mente puede crear mejor tecnología, puede darte mejores máquinas, mejores carreteras, mejores casas, pero no puede hacer-te una persona mejor. No puede hacerte más amoroso, más poético, más grácil. No te puede dar la alegría de vivir, la celebración. No te puede ayudar. No te puede ayudar a que te vuelvas una canción o una danza.
La verdadera educación tiene que enseñarte además los caminos del corazón. Y la verdadera educación también tiene que enseñarte lo trascendental. La mente es para la ciencia, el corazón para el arte, la poesía, la música, y lo trascendental, para la religión. A menos que la educación sirva a todas estas cosas, no es verdadera. Y ningún sistema educativo lo ha hecho todavía.
No es sorprendente que mucha gente joven esté saliéndose de tus colegios, de tus universidades, porque se dan cuenta que todo es basura, que todo es estúpido.
Ninguna otra institución puede hacerlo, sólo la educación puede hacerlo: las universidades deberían de sembrar las semillas de la mutación, porque un nuevo hombre debe llegar a la Tierra.
Los primeros rayos ya la han alcanzado. El nuevo hombre está llegando cada día y tenemos que preparar la Tierra para recibirlo, y con el nuevo hombre, una nueva humanidad y un nuevo mundo. Y no existe más posibilidad que la educación para recibir al nuevo hombre, para prepararle el terreno. Y si no podemos prepararle el terreno, estamos perdidos.
Los experimentos que estamos haciendo aquí son realmente un esfuerzo para crear un nuevo tipo de universidad. Y esto hay que hacerlo, y hay que hacerlo en muchos lugares alrededor de la Tierra. Este experimento hay que hacerlo en todos los países. Y sólo unos pocos aceptarán el desafío, pero esos pocos serán los heraldos. Esos pocos declararán la nueva era, el nuevo hombre, la nueva humanidad.
Walt Whitman escribió:
Cuando escuché al experto astrónomo;
cuando las pruebas, las cifras, fueron alineadas en columnas delante de mí;
cuando me enseñaron las cartas y los diagramas, para sumar, dividir y medirlas;
cuando, sentado, escuché al astrónomo, donde daba la conferencia con grandes aplausos en la sala de conferencias,
qué rápido, inexplicablemente, me sentí cansado y enfermo; hasta que me levanté y me deslicé hacia fuera, vagué yo solo en el místico aire húmedo de la noche, y de vez en cuando miraba a las estrellas en perfecto silencio.
La nueva educación, la verdadera educación, no sólo tiene que enseñarte matemáticas, historia, geografía, ciencia; también te tiene que enseñar la moral real: estética. Llamo estética a la moralidad real: la sensibilidad de sentir la belleza, porque la divinidad viene en forma de belleza. Como una rosa o una flor de loto, en el amanecer o en una puesta de sol, en las estrellas, los pájaros cantando temprano por la mañana, las gotas de rocío o un pájaro en pleno vuelo… La verdadera educación tiene que acercarte más a la naturaleza porque sólo acercándote cada vez más a la naturaleza te irás acercando a lo divino.
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