Educación Sudbury

Por fin niños libres y felices!!!

* El Factor Silencioso

EL FACTOR SILENCIOSO
Por Hanna Greenberg
Traducción por David Rodner

Quisiera yo escribir resumidamente acerca de un tema el cual casi nunca es mencionado en las publicaciones de [la escuela democrática] Sudbury Valley, yo creo que por buenas razones. En realidad, no estoy completamente segura que es sensato escribir ésta corta pieza.

Cuando la escuela estaba en un estado de desarrollo antes de su apertura y en los primeros años, nosotros concentramos gran parte de nuestros pensamientos en lo que puede ser llamado de la mejor forma “los derechos de los niños” en el sentido político social. Nuestros pensamientos como se reflejaban en nuestros escritos estaban enfocados entonces en la estructura de la escuela como una institución democrática dedicada a permitir a los niños sus plenos derechos, los cuales les eran denegados diariamente en todas las otras escuelas – tales como el derecho a la justicia y a la igualdad frente a la ley, así como el derecho a usar su tiempo de acuerdo con sus deseos. Nosotros formulamos nuestra propia colección de reglas de comportamiento, envolviendo a toda la comunidad, niños y adultos juntos. “Una persona no puede infringir los derechos de otra persona”. “Una persona no puede perturbar las actividades de otra persona”. “Una persona no puede usar la propiedad privada de otra persona sin su consentimiento”. “Una persona no puede poner en peligro la seguridad de otra persona”. Y así continuando en el mismo tono. Un sistema judicial fue desarrollado con el objeto de salvaguardar esos derechos y para asegurar la honestidad y la justicia.

Sumado a esto organizamos la escuela en forma tal que permitiera libertad máxima de la interferencia de los adultos en la vida diaria de los alumnos. Mientras los niños no causen daño a otros, pueden hacer lo que quieran con su tiempo en la escuela. Los adultos en otras escuelas preparan un plan de estudios, enseñan a los alumnos el material y después los examinan y califican su estudio. Los adultos en la Escuela Democrática Sudbury Valley son los guardianes de la libertad de los niños para permitirles seguir sus propios intereses y estudiar lo que deseen. Ellos también están ahí para responder a las preguntas y para enseñar capacidades específicas ó conocimiento cuando se les es solicitado por los alumnos.

La estructura de Sudbury Valley provee la base de un segundo aspecto de la escuela del cual generalmente no hablamos mucho, pero que no obstante es una de los características mas importantes de ella: crear y mantener un ambiente que alimenta en el cual los niños sienten que hay quien se preocupa por ellos. Desde el principio, nos abstuvimos de escribir acerca del ambiente caluroso que creamos. Yo creo que hemos sido reticentes acerca de éste aspecto por muchas razones, acerca de algunas de las cuales quisiera yo escribir aquí.

Primero que nada y la más importante, nosotros operamos bajo la asumción de que si aseguramos que la justicia y la libertad gobiernen, los alumnos crecerán. Ellos se sentirán bastante protegidos y seguros para desarrollar su propio carácter y para trazar su propia ruta en la vida en una forma sana y emocionante, no importa lo que hagamos nosotros como adultos, mientras no interferimos.

Segundo, Sudbury Valley fue planeada para ser una escuela de día (no un internado.- d.r.) complementando a la familia del niño pero nunca tomando su lugar en importancia. Por lo tanto la asumción es que el niño recibe una plena medida de amor que viene de la familia, y utiliza la escuela para desarrollar un campo mas amplio de relaciones, desde cercanas e íntimas a muy casuales, todas determinadas por supuesto por los niños mismos.

Tercero, nosotros siempre sentimos que mientras que podemos legislar derechos, no podemos legislar sentimientos. Si una institución promete una estructura democrática y respeto a los derechos de los niños, puede uno ver bastante rápido si está proveyendo la mercancía. Pero si promete un cuidado amoroso y delicado, uno nunca puede saber que quiere decir eso en realidad. Por lo tanto nunca hablamos acerca de nada relacionado con los sentimientos.

Cuarto, no esperamos que las escuelas en nuestra cultura provean un medio ambiente congenial con el crecimiento interno. Su principal propósito es entrenar para ciertas capacidades e impartir conocimiento y preparar a los jóvenes para una carrera exitosa. En Sudbury Valley, nosotros queremos un lugar que no les roba a los niños su tiempo para explorar y descubrir sus yo’s internos. Por lo que hemos enfocado en nuestros escritos en la realidad de las escuelas existentes, y hemos hablado acerca de los derechos y la libertad de hacer lo que desees con tu tiempo, y no hablamos acerca de asuntos emocionales más elusivos los cuales de cualquier forma ocupaban una gran parte de nuestro tiempo y energía diariamente.

El reino siempre cambiante del crecimiento personal es demasiado intangible y efímero para captarlo con precisión científica. Como la belleza de la naturaleza es evanescente y transitorio. Los artistas se esfuerzan por captar el momento e inmortalizarlo, pero el arte en su cúspide es una pobre aproximación de lo que la naturaleza puede hacer. Puesto que no podemos cuantificar una experiencia, frecuentemente parece ser que valoramos su importancia en menos de su valor real. En nuestra era industrial tecnológica, medimos todo y reducimos todas las complejidades a hojas de datos computadorizados. Pero la vida en su flujo, no puede ser medida sin perder su significado. Lo mismo es cierto con los niños en nuestra escuela que no vienen a tomar clases, sino que vienen a vivir sus vidas, a explorar a la naturaleza, a si mismos y a nuestra cultura. Ellos experimentan, observan, analizan y sueñan. Ellos crecen, maduran y se preparan para la edad adulta. Pero el cómo y el qué y el porqué son asunto privado de cada persona y nosotros no lo invadimos con el objeto de evaluarlos. Por lo cual en realidad no podemos explorar o analizar o trazar en forma que todos lo puedan ver lo que yo creo que es el aspecto mas importante de nuestra escuela. Nosotros no podemos ni siquiera empezar a describir la forma en que alimentamos el crecimiento; apoyamos a los niños cuando se sienten perdidos o agitados y confundidos; los reaseguramos y les mostramos que nosotros confiamos en ellos y que ellos pueden hacer lo que quieran si trabajan fuerte para lograr sus metas.

Sudbury Valley es una comunidad compleja. Sus objetivos y su estructura están delineados y articulados claramente. Pero lo que hace a todo esto funcionar es intangible y misterioso. Esta hecho de muchos actos pequeños, que juntos forman una institución educacional viva y siempre cambiante. Es un lugar en donde los alumnos pueden aprender a ser ellos mismos — con autoconocimiento, con confianza, y con alegría, reforzados por el conocimiento de que los adultos a su alrededor están comprometidos a alimentar su crecimiento.
Referencia: educacion en libertad: SUMMERHILL, Grupo MSN
El Factor Silencioso“, Hanna Greenberg, “La Experiencia de la Escuela Sudbury Valley“, traducción del inglés, David Rovner.