Educación Sudbury

Por fin niños libres y felices!!!

* Evaluación en una Escuela Democrática

EVALUACIÓN EN UNA ESCUELA DEMOCRÁTICA
Autor: Daniel Greenberg
Traductor: David Rovner

Un día jugaba yo pelota con un niño de seis años. Cada vez que él me lanzaba la pelota, y cada vez que él trataba de atraparla, yo lo “animaba”: “Buen trabajo”; “Buena lanzada”; “Gran intento”. De repente, él me lanzó la pelota con enojo y gritó, “No quiero jugar más contigo”. Tu esta mintiendo. Yo lancé terriblemente, no estaba nada bien, y tu eres un gran embustero”. No hay duda que él tenía razón. Y yo estaba equivocado. Eso me enseñó una inapreciable lección para mí en la escuela.

No hay calificaciones en Sudbury Valley. Los alumnos deciden por sí mismos como medir su progreso. Generalmente, ellos aplican estándares rigurosos a su trabajo, midiéndolo frente a los mejores modelos que ellos pueden encontrar en el mundo exterior.

Alumnos que estudian aritmética saben cuándo han dominado la multiplicación y la división, y cada una de las otras operaciones; ellos resuelven los problemas correctamente — o no. Si no entienden algo, o lo resuelven o piden ayuda, hasta que ellos saben que lo saben. Un chico que está estudiando reparación de automóviles se da cuenta rápidamente de que el puede reparar una cosa y no otra. Mientras más cosas sabe él reparar, mejor mecánico se vuelve; pero el no necesita de ayuda externa que le diga que es lo que todavía no es capaz de hacer.

Y así es para cada actividad. El alfarero ha vistos vasijas profesionales, el pintor ha visto pinturas, el escritor ha leído libros, el actor ha visto representaciones, el músico ha escuchado grabaciones o conciertos. Cada uno de ellos tiene una medida de excelencia en la mente, y cada uno puede fijarse metas por sí mismo sin ilusiones.

Frecuentemente, el proceso de autoevaluación frente a la perfección es dolorosamente frustrante. Días y semanas de trabajo son arrojados por la borda cuando los creadores se enfrentan con sus insuficiencias. “¿Porqué rasgas esa bella pintura?” Le he preguntado más de una vez a un alumno. “Porque es fea”, viene la inevitable respuesta.

La frustración puede llevar a la cólera, a estados de ánimo atemorizantes, al autocastigo. No ayuda el que otra persona diga, “Pero, tu eres muy bueno en eso”, cuando lo que realmente queremos decir es, “Tú eres bueno para tú edad y para tú nivel de logro”. Esto no consuela. Los niños han decidido, antes de comenzar, que nivel de excelencia desean ellos lograr, y tus palabras suenan huecas y falsas.

En ocasiones, la frustración causada por la autoevaluación brutal lleva a los niños a abandonar la empresa. Generalmente, los chicos vuelven a intentar una y otra vez, con obstinada determinación que despierta respeto, hasta que finalmente ellos se presentan frente a ti y dicen, “Esta es una buena pieza de trabajo”.

En ocasiones, los niños buscan crítica externa que les ayude a perfeccionar su trabajo. Ellos buscan un crítico, y demandan honestidad y competencia. Esto es lo que sucede en todo programa de aprendizaje: el aprendiz básicamente solicita un maestro que lo entrene y para recibir crítica continuamente mejorada.

Todo depende del chico y del asunto. Ha habido mucha gente que viene a mí y me dice, “¿Podrías revisar mi escritura y ayudarme a mejorarla?” Los chicos que me piden esto son letrados y brillantes, pero sencillamente no pueden señalar que es lo que están haciendo erróneamente.

Cuando me lo solicitan, yo gustosamente acepto. Y los libero cuando los alumnos me dicen que les es suficiente, ellos recibieron lo que querían. Cada miembro del personal (maestro en una escuela democrática.- d.r.) en la escuela actúa en la misma forma. Es algo que es parte integral de la escuela.

En la médula de Sudbury Valley está la política de que nosotros no evaluamos a la gente. No comparamos el uno con el otro, o con un estándar que fijamos. Para nosotros, ese tipo de actividad es una violación de los derechos de los alumnos a la privacía y a la autodeterminación.

La escuela no es un juez. Si los alumnos solicitan de alguien una carta de recomendación, eso es un asunto personal entre las partes. Si la persona acepta escribir una carta de ese tipo, lo hace en su papel personal, no en el de la escuela. En cuanto a Sudbury Valley respecta, todas las personas están bien.

Esta política creaba ciertos problemas extraños, y algunas veces aún los crea. Una y otra vez, en las formas de solicitud estándar para la educación superior y para empleos piden transcripciones de las calificaciones y recomendaciones. Nosotros preparamos una carta amable que explica como operamos y cual es nuestra política. Nosotros intentamos explicarlo tan delicadamente como es posible que no tenemos calificaciones y que no expedimos evaluaciones. Nueve veces de diez, esta política es aceptada, y los alumnos son puestos adecuadamente en donde deben estar, aduciendo sus propios casos en las oficinas de admisión o con los encargados del personal de los lugares en donde ellos hacen las solicitudes.

La otra vez de entre las diez es la que hace la vida interesante. Algunas veces ellos continúan enviando solicitudes computarizadas, ignorando una respuesta que no es aceptada por el programa de la computadora. Cuando esto ocurre, la persistencia es la clave; nosotros continuamos intentando hasta que al final nos encontramos con un ser humano que puede tomar decisiones. Otras veces recibimos una llamada telefónica de alguien que dice, “¿No nos pueden dar algo, acaso alguna evaluación oral por teléfono que nadie pueda ver?” Pacientemente, nosotros les explicamos que no podemos.

Por lo que nosotros sabemos, nuestra política acerca de la evaluación nunca ha causado daño a ningún alumno cuando ellos continúan su vida fuera de la escuela. No hay duda de que la política les dificulta un poco las cosas. Pero ese tipo de dificultad, es de lo que la escuela se trata: aprender a abrirte el camino, fijar tus propios estándares, lograr tus propias metas. Y lo que ganamos en la escuela, como bono por la política de no calificar y de no dar evaluaciones, es un ambiente libre de competencia entre los alumnos o batallas por la aprobación de los adultos. En Sudbury Valley, la gente se ayuda uno al otro todo el tiempo. No hay ninguna razón por la cuál no hacerlo.

____________________

Referencia:
Capítulo 20, “Evaluación“, Por Fin, Libre — La Escuela Democrática Sudbury Valley (Free at Last — The Sudbury Valley School), Daniel Greenberg, http://www.sudval.org/ , traducción del inglés: David Rovner]

Para adquirir la versión del libro, “Por Fin, Libre — La Escuela Democrática Sudbury Valley”, escríbenos.

Artículo cortesía del Grupo Yahoo Educación en Libertad: SUMMERHILL

__________

Deseamos ser en Puerto Rico una fuente de orientación y divulgación sobre lo que es una Escuela Sudbury y su filosofía educativa basada en la democracia y el respeto por los niños como seres humanos responsables. Para apoyarte en el comienzo de tu exploración del modelo educativo Sudbury estamos desarrollando este espacio cibernético.

EDUCACIÓN SUDBURY EN PUERTO RICO

¿Tienes comentarios sobre este tema? Escríbenos, queremos escucharte.
Educación Sudbury – blog@casasudbury.org

%%wpcontactform%%