* La Pasión Innata de Aprender
LA PASIÓN INNATA DE APRENDER
Por Antonio E. Amador
“Los seres humanos son curiosos por naturaleza” – Aristóteles
¡Estrés! les causa a los padres el pensamiento de que sus hijos no aprendan nada. La presión social es bien grande y por el temor de que nuestros niños queden rezagados corremos a intelectualizarlos desde pequeños en algún cuido con currículo, un Pre-Pre, y un Pre-Escolar, para que lleguen a la escuela bien preparados.Todo esto proviene del pensamiento, creado por sobre 100 años de institucionalización educativa, de que aprender es algo indeseado y si dejado solo, un niño no aprendería nada productivo y se convertiría en una carga para la sociedad. ¡Nada más lejos de la verdad!
Todos los seres humanos nacen con una pasión innata de aprender y convertirse en seres útiles a la sociedad. Si dejado en libertad, cada ser seguirá ese camino de aprendizaje a lo largo de su vida y se convertirán en seres de provecho dentro del entorno social que se encuentran. Sobre lo primero, Aristóteles ya lo observó siglos atrás: “los seres humanos son curiosos por naturaleza.” Observe un infante cómo se esfuerza en aprender, por sí solo, aquellas cosas que lo llevan a tener mejor dominio del ambiente que les rodea, como por ejemplo, hablar, caminar, coger la cuchara para comer, etc. Según van dominando esas destrezas se van interesando más en otras, además de que imitan a sus padres, hermanos mayores y otros modelos.
Ahora, la gran pregunta es ¿aprenderá por interés propio a leer, escribir, sumar y restar? Definitivamente que sí. En la sociedad alfabetizada que vivimos, de comunicación escrita por todas partes, y de transacciones comerciales constantes, todo ser humano normal, se da cuenta, tarde o temprano, que hay ciertas destrezas que necesita dominar para poder progresar. Se da cuenta que necesita aprender a leer, escribir y conocer conceptos matemáticos básicos para funcionar en el mundo de hoy. Esta necesidad los lleva a aprender dichas destrezas de forma rápida y efectiva, en el momento que están preparados, dado que se encuentren en un ambiente que no le obstaculice ese deseo. Todo ser humano proviene de un entorno social, cultural, que precisamente crea y moldea sus pensamientos, creencias, gustos, e incluso sus sueños y aspiraciones. No hay razón entonces de temer el que un niño escoja hacer actividades que no aporten a su realidad social. Imagínese una sociedad donde, por ejemplo, no existen computadoras. ¿Querrá un niño de esa sociedad convertirse en programador?Sería una opción inútil. Además, los miembros de una sociedad van a buscar siempre la aprobación por los demás miembros de las actividades que determinan realizar. El sentirse parte de un grupo es una necesidad básica de seres sociales como nosotros.
En una economía industrial, era necesario preparar una masa de personas uniforme para poder echar a andar la gran rueda del industrialismo y la economía. Sin embargo, en la era que vivimos, llamada la Era de la Información por algunos, la información está tan accesible que hace obsoleta esa necesidad desarrollada por el industrialismo. Las cualidades requeridas para ser exitoso hoy en día son precisamente aquellas que el modelo industrial tiende a suprimir: intuición, creatividad y adaptación a rápidos cambios, entre otros. Podemos devolverle a los seres humanos sus libertades de seguir aquellas cosas que les apasionan y llenan. En definitiva, soltemos, ¡soltemos! y démosle más espacio a nuestros pequeños (desde que nacen) a seguir sus intereses, sus pasiones, su felicidad. El rol de los adultos y las escuelas, además de ser modelo de la sociedad, debe ser el de proveer un ambiente rico y una fuente de recursos y opciones para cuando ellos la necesiten. Los adultos y escuelas que imponen una enseñanza tienen el efecto de acabar con la motivación natural y la pasión innata de aprender en cada niño. Creemos que es posible el cambio. Sólo hay que empezar.
Antonio E. Amador, junto a su esposa Mari Luce Fernández, es propulsor de la educación Sudbury en Puerto Rico.
- Si interesas conocer más sobre el modelo educativo Sudbury escríbenos a blog@casasudbury.org
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