Educación Sudbury

Por fin niños libres y felices!!!

* Lo Que Los Niños NO Aprenden

LO QUE LOS NIÑOS NO APRENDEN EN LA ESCUELA DEMOCRATICA SUDBURY VALLEY
Por Hanna Greenberg
Traducción por David Rodner

A veces me admiro de nuestro valor. Porque requiere valor el creer que niños a los que se les permite pasar sus días en la escuela sin la guía de un plan de estudios prescrito estarán a fín de cuentas preparados para entrar al mundo de los adultos, funcionar en él, y tener éxito. La verdad es que mientras que siempre entendí los defectos del sistema educacional existente, y pensé que la Escuela Democrática Sudbury Valley (Sudbury Valley School) tendría éxito en donde otros fracasaron, frecuéntemente sucede que no se exáctamente como lo logramos. No es que ésta falta de conocimiento me moleste. Después de todo, central en nuestro sistema es la asunción de que una persona no puede saber lo que es mejor para otra, por lo que se sigue de ésto que los niños encontrarán su camino por sí mismos sin nuestra intervención, y frecuentemente sin que comprendamos como lo hicieron. Pese a eso, en ocasiones es posible lograr comprensión de como funcionan las cosas por aquí, y en esta forma adquirir mas confianza en lo que estamos haciendo.

Permitanme darles un ejemplo.

Uno de los aspectos mas impresionantes de la escuela es la forma como los niños juegan aquí. Los visitantes se asombran al ver que la escuela les permite jugar a los niños todo el día, semana tras semana, empezando en el otoño a través del invierno y entrando en la primavera, año tras año. Ellos se asombran del “ambiente de country-club” o de “recreo todo el día”. Pero eso no es lo que es realmente impresionante acerca del juego en la Escuela Democrática Sudbury Valley. Lo que es esencialmente único es su completa seriedad, la concentración, aún la pasión con la cual los niños realizan su juego. Años no le puse atención a esto. Lo atribuí a la naturaleza humana, al hecho de que todos nosotros, niños y adultos, realizamos nuestros pasatiempos en esta forma. Me parecía obvio que actividades que nos disgusta realizar, pero en las cuales tenemos que ocuparnos porque sentimos que es nuestro deber, la mayoría de nosotros las hacemos con una falta de brillo y vitalidad, sin entusiasmo, con una inversión mínima de sentimientos e imaginación, con una falta de alegría y, en general, en una forma calculada para conservar nuestra energía, evitando en cuanto sea posible el trabajar. Nosotros todos sabemos esto y siempre lo hemos sabido.

Sin embargo, un día vi a ciertos niños a los que había yo estado observando en el transcurso de seis años, o aún más, repentinamente (eso es lo que me pareció a mí) “uncirse” a cierto trabajo con la misma dedicación que aplicaban a su juego. Esto me llevó a observar a otros niños, y descubrí que este era el caso con casi toda la gente que creció en la Escuela Democrática Sudbury Valley. Ellos muestran una extraordinaria falta de destreza en el arte de evadirse, inventar ardides y posponer (responsabilidad, deberes, trabajo.- d.r.). Parece ser que han transferido su forma de conducta en las actividades del juego o de la diversión a todas sus actividades. Cuando se les pregunta, ellos frecuentemente admiten su falta de interés en ciertas actividades que ellos realizan porque se sienten obligados, sea aprender materias como matemática u ortografía, o cualquier otra cosa. En otras ocasiones, ellos hacen trabajos que son tediosos cuando necesitan ganar dinero y no hay mejores trabajos disponibles. Por lo general, ellos no dejan de aplicarse con energía y concentración a lo que sea que hacen. Perseveran en su trabajo, toman responsabilidades y son estimados por sus empleadores. Así mismo, son alumnos diligentes e inteligentes.

Muchos artículos eruditos se han escrito acerca de la relación entre los juegos infantiles y el aprendizaje. Lo que me impresiona por ser interesante es como el juego infantil en la Escuela Democrática Sudbury Valley está relacionado con lo que ellos no aprenden aquí. Ellos no tienen que aprender a adaptarse a actividades que ellos no inician. Ellos son ingenuos en las técnicas que cada niño utiliza tarde o temprano en la escuela promedio en todo el mundo. Niños que son forzados a escuchar enseñanzas que no responden a sus búsquedas, que son forzados a estudiar material que parece no serles relevante, que son agrupados en conjunto por otras personas que ni siquiera los conocen y son forzados a estudiar juntos estén de acuerdo en hacerlo o no, todos ellos usan métodos similares de enfrentamiento. No tengo que enumerarlos; cada uno de los lectores conoce varios por experiencia personal. Lentamente la chispa de la vida disminuye, los ojos brillantes se opacan, las preguntas restan sin preguntarse y la fuerza vital es desperdiciada en enfrentarse con un ambiente sofocante. Malos hábitos de trabajo son adoptados, se crean rasgos de carácter que más tarde se requiere mucho esfuerzo para deshacerse de ellos. Cuando llega la liberación con la graduación de la preparatoria frecuentemente es muy tarde. Muchas personas encuentran que les es difícil entusiasmarse, galvanizar su energía para el trabajo, aplicar su imaginación, ser creativos en la solución de problemas.

Los niños nacen con todas éstas cualidades que todos nosotros apreciamos en los adultos y recompensamos. Trágicamente, nuestras escuelas educan a nuestros jóvenes para perderlas. En la Escuela Democrática Sudbury Valley nosotros nunca enseñamos a los niños cómo trabajar duro, cómo ser creativos, cómo pensar por sí mismos. Lo que nosotros hacemos es no robarles lo que ellos sabían cuando eran muy jóvenes. Nosotros les permitimos ser, y ellos hacen el resto extraordinariamente bien completamente por sí mismos.

Hanna Greenberg es co-fundadora y por mucho tiempo miembro del equipo de trabajo de Sudbury Valley School.

Referencia:
Lo Que Los Niños NO Aprenden En La Escuela Democrática Sudbury Valley, Hanna Greenberg, La Experiencia de la Escuela Democrática Sudbury Valley School, traducción del inglés por, David Rovner, http://groups.msn.com/educacionenlibertadSUMMERHILLL

What Children don’t Learn at SVS, Hanna Greenberg, The Sudbury Valley School Experience, http://www.sudval.org