* Premisas obsoletas en la Educación
PREMISAS OBSOLETAS EN LA EDUCACION
Por Antonio E. Amador
El problema de la educación en Puerto Rico, a nivel público como privado, es la inadaptación a las nuevas tendencias mundiales, en todos los ámbitos, al continuar utilizando premisas ya obsoletas sobre la educación de los niños. Estas nuevas tendencias mundiales se mueven hacia la libertad individual, la democracia, la colaboración horizontal y la auto-regulación de los ciudadanos de esta nueva aldea global unida por un ciberespacio que no tiene dueño.
La primera de estas obsoletas premisas es el pensamiento de que a los niños hay que rellenarlos de conocimiento para que puedan ser seres útiles en el mañana. Esta premisa ignora los avances tecnológicos alcanzados tan sólo en los últimos 10 años. A través del internet, un iPod o algún PDA, el ciudadano de hoy puede acceder cualquier información desde cualquier lugar que se encuentre. Esta información puede ser “años luz” más actualizada que aquella que puede estar contenida en un currículo escolar. Dada esta realidad, se convierte el estilo de enseñanza tradicional en una limitante y hasta perjudicial en la preparación de los niños del nuevo milenio, ya que no sólo los carga con información que podría ser atrasada, sino por el efecto de coartar la agilidad al actuar ante nuevas situaciones que requieren acercamientos totalmente innovadores, creativos y libres de los prejuicios de los modelos aprendidos. Como dice el refrán, “no se puede enseñar trucos nuevos a un perro viejo.” En los salones de clase de la actualidad se dedica prácticamente el tiempo completo a impartir instrucción y conocimiento hacia adentro del estudiante, cuando lo que deben estar es desarrollando es la investigación y creatividad que sale naturalmente de adentro de ellos.
La segunda errónea premisa bajo la cual funciona el sistema educativo aún predominante es que los niños son inherentemente desmotivados por lo que es necesario llevarlos de la mano y enseñarles el camino de la prosperidad. En otras palabras, deja a un niño por sus medios y nunca alcanzará ser una persona productiva, mucho menos un contribuyente a la sociedad. Sin embargo esta premisa se estrella de forma estrepitosa ante la realidad histórica. Es notable como la gran mayoría de las personas o personajes de la historia que han logrado grandes cambios para la humanidad no han partido de una base educativa como la conocemos hoy en día. Todo lo contrario, ha sido su libertad y curiosidad los que los han llevado a superarse y transformar su medio ambiente. La realidad es que todo ser humano, desde que nace, es auto-motivado y desea prosperar, dominar el ambiente que le rodea e insertarse en un entorno social. Pero ante un gigante prepotente, pretensioso y autoritario que es el sistema educativo creado a mediados del siglo 19, cualquier niño pierde, “del saque” posiblemente, toda originalidad y apoderamiento que le imposibilita expresar sus más bellos dones. La desmotivación de ese niño viene como consecuencia de actuar en contra de su voluntad; tener que hacer, o aprender, aquello que por sí mismo no le interesa; o quizás, tener que aguantar rodeos y cátedra de algo tan simple como diferenciar entre un cuadrado o un círculo. Lo triste del caso es el hecho de que un siglo y medio de educación obligatoria y en masa han reducido considerablemente la muestra de alternativas, por lo que aún las mentes más sensatas, pensantes y bien intencionadas continúan justificando el modus operandi y la actitud de “mejor malo conocido que bueno por conocer.”
La nueva realidad educativa para el éxito, a nivel individual como social, requiere de seres que en vez de conocer el qué, ya disponible al alcance de los dedos, conozcan el cómo; es decir, desarrollen las herramientas que los capacitan a enfrentar cualquier situación. Por otro lado hay que brindar libertad desde muy jóvenes a los niños para que desarrollen sus intereses y talentos naturales en un mundo donde se han multiplicado las opciones profesionales en comparación a cuando se creó el vigente aunque desgastado sistema de educación tal como conocemos.
Si visualizamos la educación como una fábrica de predecibles y obedientes empleados, prestos a la manipulación, al servicio del sistema, llámese gobierno o grandes intereses, entonces no deben tocar el sistema educativo. Todo lo contrario, debe apretar más las tuercas y seguir medicando y excluyendo a aquellos que no encajan o se resisten. Sin embargo, si lo que aspiramos como sociedad es la formación de seres con pensamiento independiente, creativos e innovadores, y con verdadero sentido de responsabilidad social, entonces hay que re-pensar las premisas en que se basa la educación actual y tomar medidas posiblemente diametralmente opuestas.
Antonio E. Amador, junto a su esposa Mari Luce Fernández, es propulsor de la educación Sudbury en Puerto Rico.
- Si interesas conocer más sobre el modelo educativo Sudbury escríbenos a blog@casasudbury.org
![Validate my RSS feed [Valid RSS]](valid-rss.png)



