* Verdaderas Discapacidades del Aprendizaje
VERDADERAS DISCAPACIDADES DEL APRENDIZAJE
Por Daniel Greenberg
Distribuido por Sudbury Valley Press
Nota Importante: El presente artículo es el segundo de una serie de tres artículos acerca de la Sudbury Valley School y las escuelas que alrededor del mundo siguen el modelo educativo de ésta. Si usted aún no ha leído el primer artículo de la serie, llamado “Aprendiendo sin Coerción” y no conoce las particularidades del sistema Sudbury Valley le recomendamos encarecidamente que lea primero “Aprendiendo sin Coerción”.
Sumario
1. El Estado Natural
2. El Juego
3. La Conversación
4. El Rol de los Padres
5. El Empoderamiento Democrático
6. Naturaleza vs. Aprendizaje
7. La Discapacidad del Estudiante del 10
8. Retroalimentación vs. Calificaciones
9. ¿Y Quiénes son los Rebeldes?
10. Conclusiones
11. Anexo: El Libro que le pidieron a Newton
El Estado Natural
Durante nuestros primeros años, pensamos que la gente haría largas filas para matricularse en la escuela. Pensábamos que nos saturaríamos y que mucha gente se quedaría sin un lugar. Esperábamos miles y miles de personas. ¿Quién no querría niños felices? Y más aún, ¿Qué niño no haría todo lo posible para ganar su libertad? Esperábamos que incluso si los padres no estuvieran dispuestos, los niños vendrían o harían miserables las vidas de sus padres: “¡Envíanos a Sudbury Valley o haremos una huelga de hambre!”. Pronto nos desilusionamos, y comenzamos un largo esfuerzo por sobrevivir, por crecer y por ganar aceptación.
Es un hecho que el modelo de la escuela Sudbury Valley comenzó a propagarse a otros lugares solo a partir de nuestra tercera década. La pregunta que siempre nos hacían en nuestros primeros veinte años era “Si ésta es una idea tan buena, ¿Por qué no lo están haciendo todos?, ¿Por qué no hay otras escuelas como ésta?” Yo tenía una respuesta a la persona, pero no la tenía para mi corazón. No sabía porque. Nos tomo dos décadas tornarnos respetables en la comunidad educativa, ser aceptados como una empresa educativa legítima. No esforzamos mucho por entender porque fue tan difícil.
No nos engañábamos a nosotros mismos. Entendíamos que los cambios culturales no pasan de la noche a la mañana. Que ha habido pocos cambios culturales mayores en la historia de la humanidad. El cambio de ser sociedades de cazadores y recolectores a ser una sociedad urbana nos tomó cientos, quizás miles de años. El cambio de una sociedad pre-industrial a una sociedad industrial nos tomo alrededor de cien años. Estas cosas toman tiempo. No éramos ignorantes de la historia. Pensamos que la razón por la que estos cambios tomaron tanto tiempo fue porque iban en contra de la naturaleza humana. En la situación de ser un cazador y/o recolector teníamos un estado de libertad relativa, de una verdadera relación con el ambiente y con uno mismo. Sentimos que este estado de libertad relativa es el estado natural evolucionado del ser humano. Así que un cambio de eso a una sociedad urbana pre-industrial, o de ésta última a la forma de vida de una sociedad industrial es difícil. Hay resistencia. Las sociedades tuvieron que decidir que el cambio valía la pena. Si los beneficios eran más que los costos. En todos estos casos la sociedad hizo estos cambios solo hasta que después de una larga lucha entendió que los beneficios sobrepasaban los costos. Por ejemplo, el beneficio de estar en una sociedad urbana era tener una cierta estabilidad, lo que se traducía en estabilidad política, seguridad, abrigo y una más confiable fuente de alimento; en resumen: un orden social más organizado.
Así pues, la sociedad renunció a su libertad para tener ciertas cosas que permitían que las personas pudieran vivir de una manera que era, en general, más satisfactoria. Es por eso que los esfuerzos para salvar a las sociedades de cazadores y recolectores de hoy en día están básicamente destinados al fracaso. Los indígenas viviendo en la selva solo pueden resistir el cambio por cierto tiempo antes de que se den cuenta de los beneficios, que no tienen, de vivir en un ambiente urbano. Similarmente, muchos sabemos lo dificultosa que fue la transición de una sociedad pre-industrial a una industrial.
La sociedad perdió todavía más libertades pero gano beneficios materiales que nunca antes había soñado y que están disponibles, como nunca antes, para sectores más grandes de la población.
Pensamos “Es por eso que los cambios toman tanto. Esa es la razón de la resistencia”. Pero en nuestro caso estábamos tratando con una transición de una sociedad industrial a una post-industrial que sí iba con la evolución, es decir, que es consistente con la naturaleza humana. Pensamos “Cuando creemos una ambiente educacional adecuado para la era post-industrial, las personas finalmente respiraran con alivio ya que finalmente podrán actuar naturalmente”. Recuerdo que usaba una frase una y otra vez durante aquellos primeros diez o quince años, una frase que era muy real para mí: “Ahora puedes tener tu pastel y comértelo también”. Pensé “¿Quién no querría tener el pastel y comérselo también?”. Las personas podrían disfrutar de todos los beneficios que han tenido, incluso más en esta sociedad post-industrial, y también puede tener la libertad a la que habían renunciado en los tiempos de la pre-historia, cuando renunciaron a su estado de relativa libertad natural. Pensamos que las personas respondieran bastante a eso. Por eso creíamos que el cambio vendría más rápidamente.
Fue solo hasta más recientemente que nos dimos cuenta de que nuestro problema era en realidad parte de un problema mayor de la Ecología global: la dificultad de restaurar el balance natural cuando ya ha sido echado abajo.
Hemos venido a entender esto muy bien en estudios medioambientales. Si los bosques han sido cortados, los ríos contaminados, los océanos dejados sin sus peces y la tierra ha sido envenenada por químicos tóxicos, hemos aprendido que éstos toman décadas, quizás siglos, para recuperarse incluso si se permite que regresen a su condición natural. No es suficiente que simplemente paremos la degradación ecológica. En los círculos de conservadores ecológicos hay bastante discusión acerca de cómo restaurar este balance natural. Un método para recibir una gran cantidad de atención es elegir pequeños lugares para restaurar primero. Las sociedades de conservadores compran unos cientos de acres aquí, unos miles allá, y tratan de acumular un conjunto de áreas pequeñas que sean susceptibles de restauración. Se buscan áreas relativamente cerca a su estado natural, que son difíciles de encontrar. No se puede ir aleatoriamente, poner un dedo en un mapa y decir “Voy a comprar un millón de acres aquí y hacer de eso una gran y maravillosa reserva natural pura”; si ese millón de acres es, por casualidad, un área del Súper-fondo [N. del T.: En E.U.A. algunas áreas sumamente contaminadas por la industria se tratan de limpiar con recursos obtenidos de un fondo, popularmente conocido como el Super-fondo, mantenido por las empresas contaminantes y el gobierno] entonces simplemente la restauración no puede ser hecha. Se tienen que buscar pequeñas áreas que todavía estén algo en sincronía con la naturaleza, en la esperanza de que gradualmente las personas vean como es la naturaleza una vez restaurada a su prístina belleza y digan “Esto es algo que realmente queremos ¡Hagamos más de esto! Cambiamos nuestros patrones de vida para que nosotros también podamos estar rodeados de un ambiente así de bello”.
En un sentido, hemos aprendido a ver una escuela Sudbury Valley como un programa de restauración cultural. Nos hemos dado cuenta de que no toda persona está en posición de beneficiarse de ésto debido al daño que le ha causado la urbanización y la industrialización. Comenzamos a entender porque tuvimos que iniciar con un número muy pequeño de estudiantes. Era inevitable. Las personas con las que iniciamos estaban, de alguna manera, más en contacto con su estado natural. Lentamente nos dimos a la tarea de añadir un grupo aquí y otro allá en la esperanza de que eventualmente las personas pudieran ver estos pequeños proyectos de restauración que sucedían alrededor del país y el mundo, y decidir que esto era algo que ellos querían imitar.
Esto nos da una perspectiva de lo que está sucediendo. Es la base de las dos cuestiones que deseo hacer notar. La primera es “¿Por qué tan pocas personas están todavía adaptadas a su estado natural? Ó más bien ¿Cuál es la naturaleza del daño que se ha hecho cultural, emocional, psicológica e intelectualmente que ha separado tanto a las personas de su estado natural? La segunda pregunta que veremos después es “¿Por qué hay tan pocas personas que puedan beneficiarse de este ambiente?”
Comencemos por la primera pregunta ¿Cuál es la naturaleza del daño? O puesto de otra manera: ¿Cuáles son las discapacidades, las cosas que realmente se atraviesan en el camino de las personas a adaptarse a su estado natural? No debería ser sorpresivo que el material del que hemos hablado anteriormente [N. del E.: El autor se refiere al material de los 5 primeros capítulos del libro “A Clearer View” que son: el juego, la conversación, el rol de los padres, el empoderamiento democrático y naturaleza vs. aprendizaje] nos den el esqueleto de la respuesta.
Consideremos nuestro primer tema: el juego. Hemos hablado acerca de la importancia de jugar, que crucial y central es el juego pero el desarrollo natural de los talentos importantes para una vida creativa. Sin embargo, una y otra vez, encontramos niños que al venir a una escuela Sudbury Valley han olvidado cómo jugar. Éste es un fenómeno impresionante. Por ejemplo, niños pequeños que esperas que jueguen libremente, hagan sus “propias cosas” y sean alegres, sin embargo, ocasionalmente vemos niños pequeños que no tienen idea de cómo jugar.
Cuando conocemos mejor a estos pequeños niños que han olvidado como jugar nos damos cuenta de que la manera de jugar que aprendieron en casa o en algún otro ambiente es de una manera dirigida, es decir, lo opuesto de lo que jugar significa realmente. El juego se ha convertido, para ellos, en lo que los grupos educacionales y comerciales lo han convertido: algo orientado a un visible objetivo educacional.
Ellos tienen que aprender el alfabeto, las formas y los colores por medio de los juegos. Nunca pude entender esto cuando lo encontré por primera vez, y cuando vi el daño que les hacía a los niños, estaba aún más atónito. ¿Por qué enseñarles las formas a los niños?, ¿Qué sucede? ¿Qué niño ha crecido en un ambiente remotamente normal que no entienda a cierta edad que hay una diferencia entre un cuadrado y un triángulo?, ¿Qué niño, que no sea daltónico, no aprende eventualmente que hay algo que se llama rojo y otra cosa que se llama azul?, ¿Realmente tenemos que crear juegos con semejantes metas? Recibimos niños que han sido educados de esa manera, y cuando vienen a nuestra escuela, quedan perplejos cuando no lo hacemos de esa manera. Simplemente han olvidado cómo jugar libremente.
Con los niños mayores es aún más triste. Todo el punto se trata de retener la habilidad para jugar a través de la vida. Los niños mayores, sin embargo, han sido enseñados a “Poner a una lado esas cosas infantiles”. Se les avergüenza acerca de la idea de jugar. Muchos adolescentes miran a los niños más pequeños jugando y nos dicen “Oh, ojalá hubiera venido aquí cuando tenía siete años” y sabemos exactamente lo que quieren decir. Algunos de ellos incluso comienzan a jugar con los niños pequeños, ya que sienten que eso está bien porque están siendo buenos con los niños pequeños y eso lo justifica. En realidad lo que están tratando de hacer es re-aprender a jugar. Esa es una terrible discapacidad: cuando has olvidado cómo jugar. Cualquiera que haya olvidado cómo jugar no puede comenzar a entender como una escuela Sudbury Valley es realmente una escuela y como tiene algo que ver con la educación. En serio, no es posible que lo entiendan. Esto es lo primero que oímos de estas personas: “¿Es esto una escuela? ¡Pero si juegan todo el día!”. No lo entienden porque han olvidado cómo jugar, y nunca han tenido una oportunidad para darse cuenta de los beneficios que el jugar da.
Ahora veamos la conversación. A veces, algunos niños llegan a la escuela y parece que son mudos. Simplemente no hablan. No es timidez. Es una respuesta a algo que se las ha hecho entender a lo largo de sus vidas: Los niños no deben ser vistos ni oídos. “¡Guarda silencio!” es probablemente la combinación de dos palabras que ha sido más oída por los niños.
¿En la escuela? ¡Ni siquiera se supone que debas hablar con otros estudiantes! Se pierden puntos, o se obtienen deméritos si le hablas a un vecino de banca. No puedes ponerte de pie e ir a hablar con una persona que este al otro lado del salón. No puedes hablar con el profesor cuando lo desees porque eso sería interrumpir la clase a menos, claro, que estés contestando una pregunta específica. No se supone que debas hablar a menos que se te hable primero. Como resultado muchos niños nunca aprender a conversar, no aprender a poder ver y apreciar el mundo de otra persona escuchando, ni a compartir el mundo propio con otros. Los niños en semejantes circunstancias tienden a encerrarse en sí mismos. Tienen que reinventar la rueda. Tienen que descubrir todo por si mimos. Es como estar fuera de la cultura.
La conversación es, como hemos visto, una tremenda llave para aprender. Es ese “Ábrete Sésamo” que te relaciona con conocimientos hasta un nivel global. Las personas que no tienen la habilidad para conversar y para articular sus pensamientos están en una tremenda desventaja en una ambiente como Sudbury Valley. No pueden usar una de las más grandes herramientas. No estoy hablando acerca de niños que son naturalmente reservados. No estoy hablando acerca de niños que saben que hay un tiempo para hablar y otro para escuchar y que a veces simplemente permanecen callados para ver que está sucediendo a su alrededor. Estoy hablando de niños que realmente no han aprendido a conversar. Para niños como ellos, la vibrante atmósfera de la escuela es, a veces, terrorífica. Lo que encuentras tan pronto como entras a la escuela es una cacofonía de vibrante conversación viva. El niño que no puede conversar no se beneficiara de esto en lo absoluto.
Hemos hablando también del rol de los padres. Estos es una enorme área de daño potencial. Los niños cuya mayor motivación es complacer a sus padres no aprenden a complacerse a sí mismos. No saben como oír su “voz interior”. Siempre están tratando de ver lo que sus padres quieren que hagan en la escuela, y tratan de hacerlo con el resultado de que pierden el punto de la escuela. Vemos eso en tantas maneras diferentes, algunas sutiles y aparentemente inofensivas, por ejemplo, el padre que lleva a su niño al periódico mural y dice “Veamos lo que hay aquí hoy”.
No parece haber nada de erróneo con eso: “Mi hijo todavía no puede leer y lo estoy ayudando a que sepa que es lo que hay en este lugar”. Pero, de hecho, hay bastante de erróneo en esto. Le estás diciendo a tu niño “Realmente no confió en que puedas saber lo que pasa en este lugar por tus propios medios”. En realidad, incluso los niños más pequeños saben que es lo que sucede en un lugar que realmente les importe. Algunos pueden recitar la mitad del reglamento. No pueden leer todavía pero te pueden decir que no se permite correr, dañar la propiedad, no esto, no lo otro y saben cuáles son las consecuencias de romper esas reglas. Pueden oler los aromas que salen de la cocina y pueden ver que otros niños están yendo a patinar. No están sordos, tontos o ciegos. La combinación de ansiedad paternal y el deseo de complacer a los padres permea esa pequeña interacción del periódico mural, y el niño se va sintiendo “Debería hacer esto. Si hiciera esto quizás mi mamá/papá sería feliz”.
Con los niños más grandes, esto de rol de los padres sale a relucir con las clases. No estoy hablando del padre que se mete como toro en una tienda de porcelana y llanamente dice “Quiero que tomes estas clases en la escuela”. Eso está más allá de lo que estoy hablando aquí. Estoy hablando del padre que gentilmente pregunta “¿Has encontrado algo interesante en la escuela?” O, más comúnmente “Tú estas interesado en esto o aquello ¿Ya has encontrado cosas así en la escuela?”. Los padres lo hacen inocentemente pensando “No estoy empujándolo, solo estoy preguntando”. Mi madre siempre decía así “Solo estoy preguntando”, pero ella sabía perfectamente que no solo estaba preguntando, estaba diciéndome exactamente lo que ella quería de mí. Tenemos problemas similares cuando los padres de una familia están en conflicto acerca de la escuela. Es perfectamente legítimo que una persona diga “No creo que una escuela Sudbury Valley sea un ambiente adecuado”. Eso es un derecho que cualquier padre tiene, el de decir que esto o aquello no es bueno para sus niños. Pero cuando un niño está en una familia donde solo uno de los padres dice “Respaldo a la escuela y creo que es un lugar maravilloso” y el otro padre dice “Realmente tengo mis dudas acerca de ese lugar. Por el momento respaldare esto, pero espero ver progreso pronto”, este tipo de conflicto divide a un estudiante, no solo tiene un problema de tratar de complacer a sus padres, sino que ni siquiera está seguro de a cuál de los dos complacer. Algo así sucede en familias en donde solo uno de los niños viene a una escuela Sudbury Valley y los otros no, especialmente si la razón (que oímos tan seguido) es que “Únicamente él/ella es quien tiene problemas, los demás están bien, muchas gracias”. Hay solamente un mensaje que el niño puede estar recibiendo de semejante situación “Si yo estuviera ‘bien’ como mis hermanos y hermanas no estaría aquí. Este no es un verdadero lugar de aprendizaje y he sido estacionado aquí porque no puedo hacer lo de verdad”. Muchos de esos niños sienten que les han fallado a sus padres. Eso es una terrible cosa que cargar a través de la vida.
Ahora hablemos de empoderamiento democrático. Casi todos los niños que vienen a una escuela Sudbury Valley, incluso los más pequeños, han tenido experiencias en otros lugares en donde han sufrido faltas de respeto. Los hechos son que en la sociedad en general los niños son tratados como si no contaran. Puede ser en una tienda departamental, puede ser en el automóvil, puede ser en una fiesta, puede ser en la escuela, puede ser en cualquier lugar. Los niños son no-personas en un sentido sumamente real. Pareciera que no tuvieran derechos y que pudiera abusar de ellos de muchas maneras y sin consecuencias.
Entre más creativo, aventurero y lleno de vida sea el niño, se hace más probable que se le trate sin respeto porque ni siquiera tiene la “cortesía” de ir con los estándares que los adultos quieren que obedezca.
Esto fue algo que era casi imposible de entender para mí cuando abrimos en 1968. Recuerdo conversaciones acerca de esto. No podía comprender porque niños a los que se les daba total respeto e igualdad en la escuela y que eran totalmente empoderados de todos modos se sentían inmovilizados y débiles. Simplemente no podía entenderlo. Cuando trataban de explicarme yo les decía “Pero eso es el pasado, no es así aquí. No tengo poder sobre ti, no puedo decirte que hacer, incluso si te dijera que hacer me podrías mirar a los ojos y decirme que no quieres hacerlo e irte, no tengo esa clase de autoridad sobre ti, este es un ambiente en el que tienes total respeto y tienes el control”. Simplemente no podían dejar ir el sentimiento de inmovilidad y debilidad que tenían al llegar. Al pasar los años esto nos lleva a una mentalidad de “nosotros contra ellos”, especialmente en adolescentes, en donde no pueden evitar pensar “Esto es una farsa. Hay algo raro acerca de esto. Deben tener un propósito secreto. No sé lo que es pero puedo sentir en mis huesos que los adultos siguen dirigiendo este lugar de alguna manera”.
Es interesante y triste ver este sentimiento de debilidad en acción. Por ejemplo, en juntas escolares cuando hay asunto a tratar que realmente es importante para muchos adolescentes, el lugar esto lleno de adolescentes. Uno pensaría que es obvio que vienen a votar; a participar en el desarrollado y amado proceso democrático de la escuela. Y entonces, incluso mientras hablan y ejercen su empoderamiento, el contenido y el sentimiento de lo que dicen es “Somos débiles y resentimos el hecho de que alguien más este tratando de empujar tal o cual situación sobre nosotros”. Esto es un terrible impedimento cuando esta dentro de ellos. Las personas que crecen sintiéndose débiles no van a salir al mundo y ser adultos poderosos.
Esto nos trae al asunto de Naturaleza vs. Aprendizaje, el tema más reciente. Aquí me referiré al daño que se les hace a los niños cuando crecen en un ambiente en el que los adultos impacientemente no dejan a la naturaleza tomar su curso y no se atesora el destino único de cada niño como una meta de vida valiosa. Ahora, esto podrá sonar exagerado, pero los hechos son que muchos padres me dicen “Mis hijos no son tan especiales. No son Einsteins ni Mozarts. Sé que este tipo de educación está bien para ese tipo de personas pero no para mis hijos”.
Esta es la expresión de un creencia paternal básica que dice “Mi hijo no es realmente especial, en realidad es mediocre”. Tales padres miran a la vida de este hijo como un camino de arduo trabajo a sortearse de alguna manera.
Creo que el daño que vemos más frecuentemente en Sudbury Valley son los niños que no creen que puedan hacer algo especial con sus vidas, lo que sea que esto sea, que no pueden despuntar en algo que amen y contribuir de alguna manera al mejoramiento de la sociedad, la cultura y su propia felicidad. De muchas maneras esta es la peor de las discapacidades. Lo que pasa en esta situación es que, como el niño esta “destinado” a la mediocridad, la presión que la sociedad, los padres y casi todo el mundo pone sobre el niño es el de ser un exitoso mediocre. Esto es realmente importante: por lo menos se puede ser un cómodo trabajador. Hay presión de tiempo, presión de carrera, expectativas y toda una panoplia de fuerzas eternas: “¡Hagámoslo!, ¡No perdamos el tiempo!, ¡Enfócate en algo!, ¡Ve a la escuela!, ¡Has esto!, ¡Has aquello!”. Es presión, presión y presión.
El resultado más común de este tipo de presión es la depresión y la ansiedad y una completa inhabilidad para estar en paz con el concepto de que debes aprender y hacer solo lo que realmente quieras aprender y hacer y “seguir a tu propia estrella”.
La Discapacidad del Estudiante de 10
Creo que el más triste ejemplo de inhabilidad para estar en paz con el concepto de aprender y hacer solo lo que realmente desees aprender y hacer es la llamada “discapacidad del estudiante de 10” que despunta en todos sus estudios. Yo mismo me estoy recuperando de ser un estudiante de 10. Cuando me pongo a pensar de toda la energía que gaste en validar el concepto que alguien más tenía acerca de lo que era importante para mi destino, es simplemente impresionante.
¿Para qué saque tantos 10?, ¿Qué me dejaron todos esos exámenes perfectos? Es absurdo. Todo eso ahora no tiene nada que ver con mi vida. No tienen nada que ver con la realidad. Pero ahí estaba, destacando sacando el primer lugar en Latín ¿Pueden imaginarse lo útil que el Latín ha sido para mí? [N. del. E.: Acerca de la utilidad del Latín lea en este mismo artículo el anexo “El libro que le pidieron a Newton”]
Los niños totalmente enfocados en sacar 10 son como las personas adictas a algo o que tienen un problema sumamente grande: no reconocen su problema y no están listos para luchar y librarse de lo que sea que su problema sea mientras que nadie más puede hacerlo por ellos. No sirve de nada tratar de convencerlos, necesitan estar listos para salir del embrollo. Hemos tenido varias situaciones interesantes a lo largo de los años. Una que me viene a la mente es la de una jovencita que llego aquí a los 16 años después de haber sido una estudiante exitosísima en la escuela pública. Había decidido que no era eso lo que ella quería. Estaba muy consciente de esto y había dejado su preparatoria a la mitad; todo lo que tenía que haber hecho era permanecer ahí año y medio más y todo habría terminado, pero ya estaba cansada de jugar ese juego. Sabía que tenía que salvarse a sí misma y trabajo muy duro durante los dos años que estuvo con nosotros. ¿Regreso a su estado natural? Probablemente no. Pero debido a su intenso deseo de cambiar tuvo grandes progresos.
Retroalimentación vs. Calificaciones
Es importante distinguir entre dar buenas calificaciones y proveer respaldo a través de retroalimentación positiva. El tipo de retroalimentación positiva en el que estamos interesados es decir “Te escuchamos, te respetamos y lo que haces vale la pena porque tú deseas hacerlo”. Es una forma totalmente diferente de ver las cosas. No sustituimos nuestro juicio por el juicio de los propios estudiantes. Lo que les damos es que consistentemente les decimos que lo hacen, lo que valoran, es valioso por el simple hecho de que ellos lo valoren, no por lo que otros piensen.
Hay una historia fabulosa en “Kingdom of Childhood” que es un libro que publicamos con reminiscencias de ex alumnos. La estudiante en cuestión tenía cuatro años de edad y estaba en su primera semana a prueba, entró al salón de Arte y dibujo un sol. Su sol era verde. Se podría pensar que no había aprendido suficiente acerca de los colores. Se lo mostró a Joan [N. del E.: Profesora en Sudbury Valley School en Massachussets] y la respuesta de Joan no fue “Este dibujo tiene un 10” o “Este dibujo tiene un 5”. La respuesta fue “¡Esta bien! Es tú dibujo y si esa es la manera en que quieres dibujar el sol eso está perfectamente bien” La estudiante recordó eso toda su vida ya que aún teniendo cuatro años ya era muy lista y lo que realmente hacia era probar a la profesora para saber si “esta era una escuela como todas las demás, si me iba a decir que el sol debía ser amarillo y que yo no sabía de colores”. Ese es el tipo de retroalimentación que los estudiantes obtienen, es decir, si lo valoran está bien. Eso no es siempre fácil. Si entras a la sala de bordados en un día cualquiera, hay treinta personas teniendo tres o cuatro animadas conversaciones. Algunas de las cosas que los niños dicen no tienen ninguna relación con la realidad que yo pueda detectar. Pero ahí están, diciéndolo, ese es su punto de vista y ese es el punto de que nosotros digamos “Bien, si quieres tener esa visión del mundo, te escuchare, interactuare contigo y te diré la mía sin que sea necesario que acabamos estando de acuerdo”. Hay un respeto fundamental por otras formas de hacer las cosas.
Eso es el tipo de retroalimentación que los estudiantes obtienen aquí. Y se van pensando “Creo que hay lugares en donde se valora lo que yo hago por el hecho de que lo haga y lo ame”. Ese es el regalo que les podemos dar.
La parte triste de esto es que en las escuelas públicas los niños genios, los que son más creativos, los que realmente no podrían preocuparse menos por la escuela, que no ponen atención a lo que sus profesores dicen, que no pueden tolerar la disciplina absurda de un salón de clases son clasificados como niños con problemas mentales de una u otra forma, e incluso acaban tomando medicamentos, mientras que los niños que están más dañados son tratados como si estuvieran sanos.
Ahora tratemos la segunda cuestión que planteé: ¿Quiénes son los rebeldes? En otras palabras ¿Quiénes pueden ser “restaurados”? ¿Cómo se las han arreglado para mantener su individualidad, para retener su iniciativa, para de alguna manera estar en contacto con su estado natural evolucionado? Nos hemos preguntado esto a lo largo de treinta años, pero el hecho es que no tenemos ninguna pista acerca de la respuesta. La gente me lo pregunta todo el tiempo ¿Por qué yo y no mi hermano?, ¿Por qué tú y no alguien más?
Sabemos que no tiene que ver con la clase social, porque tenemos gente de toda clase social, de todo nivel económico. Tenemos personas de varias religiones. Tenemos personas de varios ambientes culturales. Es divertido oír las suposiciones que otras personas hacen acerca de este tipo de escuela. Ellos dicen “Probablemente tienen un montón de gente universitaria, porque esto es algo que está muy bien pensado” y nosotros decimos “No, de hecho las cosas no se nos dan demasiado bien con ese tipo de personas”; tenemos algunos universitarios pero no muchos. Ellos dicen “Debes tener gente que sea de izquierda o de centro políticamente porque eso suena como un lugar radicalmente izquierdista con todo eso del empoderamiento del hombre común”. Tenemos algunos, pero también tenemos muchas personas no izquierdistas, muchos son conservadores. Se hacen todo este tipo de suposiciones acerca del tipo de personas que puebla esta tipo de escuelas. Los hechos son que no nos ha sido posible hacer ningún tipo de generalización.
En todo caso, parece ser una conjunción de la genética y el ambiente personal lo que lleva a cada miembro a formar parte de la extraña colección de estudiantes que es Sudbury Valley. Y digo esto literalmente. Cuando empezamos a trabajar en 1966 teníamos el mismo tipo de fenómeno. Izamos nuestra bandera y declaramos “Estamos empezando una escuela de este tipo”. Enviamos montones de correos y los estudiantes aparecieron de diferentes lugares, personas que jamás habíamos visto. No eran nuestros amigos. No era un grupo que tuviera algo en común. No conocíamos a ninguno de los estudiantes fundadores. Muchos de los estudiantes fundadores no se conocían entre sí. Solo vinieron. De donde, como y porque ha sido un acertijo desde entonces.
Déjenme concluir por resaltar la cuestión de porque Sudbury Valley no es para todos. La respuesta es que Sudbury Valley es para cualquiera que se encuentre en una sociedad estable, auto-suficiente, post-industrial donde “todos estén abordo”. No es una escuela especial para niños especiales. Es realmente un lugar en donde las personas pueden florecer en su estado natural evolucionado. Pero debido a que existen muchas verdaderas discapacidades de aprendizaje en este periodo de transición histórica, los beneficios completos de la escuela solo están disponibles en su totalidad a los “rebeldes”, a aquellos que no han recibido tanto daño como para no ser capaces de vivir su estado natural evolucionado. También, muchas personas que han recibido algún daño, si perseveran, parecen recibir muchos beneficios de estar en este tipo de ambiente. Esto es más que un pequeño consuelo. En un sentido, ellos ven un atisbo de la “Tierra Prometida”, como Moisés en la punta de un monte justo antes de morir. Él vio la Tierra Prometido y luego murió. Estas personas viven un poco de lo que se trata la escuela y luego se van. Frecuentemente oímos esto de nuestros ex alumnos incluso de aquellos que estuvieron solo durante un periodo muy corto. Es nuestra esperanza que estos beneficios se reconozcan más y sean más aceptados. La cultura entera se adaptará, y estas discapacidades y los daños quedarán en el ayer.
Anexo:
El Libro que le pidieron a Newton
Me parece que el latín puede ser útil a veces. Sir Isaac Newton escribió un libro cuando tenía veintiún años, su primera publicación real. Era un libro de teoría óptica y era un libro fabuloso. Los físicos todavía lo leen con alegría y todavía hoy en día se habla acerca de las ideas que publicó en el libro. Pero en ese momento, esas ideas eran contrarias a las teorías aceptadas de Óptica, y en particular, eran contrarias a las teorías que los “sabios” del establecimiento de Ciencias Físicas inglés tenían como sacrosantas. Así que fue criticado por ser tratar de “darse nombre” y por no ajustarse a las reglas, por lo que decidió no volver a escribir otro libro. “Soy feliz, hago mis cosas, se lo que me gusta”. Tenía un profesorado, así que no necesitaba preocuparse por sus ingresos, por lo tanto solo se sentó en su silla de Cambridge e hizo sus cosas.
Veinte años después comenzó el rumor de que Newton había resuelto el problema de la gravitación. Así que una pareja de físicos que oyeron esto en Londres fueron a Cambridge y le dijeron “Hemos oído que has resuelto el problema de la gravitación ¿es esto cierto?”. Y él dijo “Sí, es verdad”. Y ellos dijeron “¿Qué es?” y él se los mostró. Ellos estaban impresionadísimos, porque podían ver que él estaba en lo correcto. Ellos dijeron “¡Escríbelo!” y él dijo “Ya he escrito todos los libros que iba a escribir en mi vida”. Ellos le rogaron y le rogaron que lo escribiera y finalmente acepto hacer un libro llamado “Principia Mathematica” que escribió en Latín. El libro de Óptica lo había escrito en inglés. Su nuevo libro estaba escrito en Latín, que casi nadie podía entender, y además sustituyo todas las pruebas simples que eran fáciles de leer por prueba oscuras que eran difíciles de comprender. Así que quizás yo pudiera haber usado mi latín. Quizás debí haber escrito mi libro “Free at Last” en Latín. Pero no lo hice.
[N. del E.: El próximo artículo "El Reino de la Infancia" es el tercero de ésta serie de tres artículos acerca de la Sudbury Valley School y las escuelas que alrededor del mundo siguen el modelo educativo de ésta]
Copyright Sudbury Valley School, 2006
La escuela Sudbury Valley es una escuela administrada democráticamente por una junta escolar. Estudiantes y profesores votan en cuestiones de importancia, incluyendo reglas escolares, contratación y despido de personal. La escuela no cuenta con exámenes, calificaciones o niveles. Existen más de 40 escuelas independientes que han aplicado el sistema de Sudbury Valley alrededor del mundo. Consulte la lista aquí.
• Este y más artículos están disponibles gracias a Sudbury Valley Press y están disponibles a través de www.sudval.org o llamando al 001-… o enviando un fax al 001-508-788-0674. Puede escribir a: Sudbury Valley School Press, 2 Wich Street, Framingham, MA 01701. Estados Unidos de América.
• Se permite la distribución gratuita de este documento, siempre y cuando no se modifique y esta nota sea incluida.
Referencia:
Artículo publicado en UPN En Línea Revista Electrónica de la Universidad Pedagógica Nacional, México
http://www.upn011.edu.mx/publicaciones/revistas/UPNenlinea/0012.html
______________________________________________
EDUCACIÓN SUDBURY EN PUERTO RICO
Deseamos ser en Puerto Rico una fuente de orientación y divulgación sobre lo que es una Escuela Sudbury y su filosofía educativa basada en la democracia y el respeto por los niños como seres humanos responsables. Para apoyarte en el comienzo de tu exploración del modelo educativo Sudbury estamos desarrollando este espacio cibernético.
Educación Sudbury es un proyecto de Casa Sudbury, Inc.
¿Tienes comentarios? ¿Interesas conocer más sobre la Educación Sudbury? Queremos escucharte, escríbenos a blog@casasudbury.org, o usa el formulario. %%wpcontactform%%
![Validate my RSS feed [Valid RSS]](valid-rss.png)



